Entre el halo y el oficio

Con la llegada del año nuevo comienza la vorágine investigadora, y cuales ‘Sam Spade‘ del baloncesto, nos disponemos a descubrir a los próximos Dino Meneghin, Magic Johnson o San Epifanio. Se delibera en dos plazas históricas, Cáceres y L’Hospitalet (excelso trabajo realizado en la Guía de Muévete Basket), la identidad e idoneidad de los participantes; semejante presión para párvulos profesionales.


Por evitar obviedades, señalamos a diez jugadores que aprovechando la sombra mediática de compañeros de generación, disfrutan de mayor tranquilidad no sólo para madurar y aprender el oficio, también como futuras estrellas de constelaciones menores:


  1. Al abrigo de Nicolás Batum y Antoine Diot, crece Adrien Moerman, parisino de cualidades parecidas a Felipe Reyes; exponente de un liderazgo sacrificado.
  2. Ronalds Zakis, letón, escudero en la pintura de la estrella Andris Biedrins, determinante y contundente en el poste bajo.
  3. Grandísimo porvenir en las futuras generaciones serbias. Milos Teodosic, Milenko Tepic y Milan Macvan son sus referentes, si bien, también debemos seguir a Dragan Labovic. Versátil cuatro; de los tan perseguidos en la actualidad.
  4. Jan Mocnik, de la talentosa cantera eslovena. Enorme facilidad para ver el juego, y entenderlo.
  5. Sin el nombre de Donatas Motiejunas ni de Paulius Jankunas, destaca Povilas Butkevicius, corto en centímetros pero con fundamentos, juego de pies y correcta colocación.
  6. Elishay Kadir completa un interesante quinteto hebreo junto a Yotam Halperin, Tal Burstein, Omri Casspi y Lior Eliyahu; explosión ofensiva.
  7. Azeez Oladimeji, ala-pívot nigeriano. Portento atlético y mejor predisposición al trabajo; curtiéndose en la Baja Sajonia, Alemania.
  8. Diego Gerbaudo, imaginativo base argentino en la cantera del Real Madrid, sin la notoriedad de Bojan Bogdanovic pero con una destreza única.
  9. Marc Fernández, gozando de pocos minutos en Mahón, un alero a la vieja usanza; con todo lo bueno que supone.
  10. Finalmente, el toque exótico, desde el Gigante Dormido. Nos decantamos por Xu Yong, olvidando grandes promesas como Paulao Prestes, Andrew Ogilvy o Ibrahim Yusuf. Un atlético alero, ganador del concurso de mates de la Liga China CBA, y estrella en ciernes de su equipo. Un voraz anotador, de gran zancada que le facilita las penetraciones y especialista en buscar el contacto para forzar al rival.


Xu Yong Concurso Mates





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El porqué

Cada cierto tiempo se nos plantea una perorata incómoda; explicar sentimientos con palabras suele ocasionar una espinosa reflexión individual para hallar razones y alegatos en pro de un juicio, muchas veces perdido.


¡Cómo os puede gustar el deporte!, ¿qué puedes ver para que dediques tanta energía?, e infinitas variaciones a las cuales en algún momento hemos tenido que hacer frente.


Sencillo. El deporte atesora características inherentes a la competición: la capacidad de identificarnos con el grupo, participar de unos objetivos comunes y de atenuar los anhelos de pertenencia social. Es tal que existen diversas manifestaciones, coartadas del solaz entretenimiento.


Himnos como el entonado en Anfield, el Cant del Barça, el espíritu de Bangladesh, los ‘diálogos Panathinaikos’, o la desafiante Haka (con el inciso de un confeso Chabalista, allez Sèbastien, allez)


Imágenes; que valen más que mil palabras.






Y parte de la huella personal.




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